No hay deber mas subestimado
que el deber de ser feliz.
Robert Louis Stevenson
lunes, marzo 31, 2003
Esta mañana, muy temprano, ha sonado el timbre, me he cagado en todo, hacerme levantar una hora antes, sólo para abrir la puerta, pero insistían y al final he tenido que ir a ver quien era. Al abrir había un hombre vestido de azul marino, la tarjeta que colgaba de su bolsillo izquierdo estaba en blanco, ni nombre de empleado ni compañía; sólo abrirle mi puerta me ha acercado un paquete y al dejarlo sobre mis manos ha desaparecido el tio, que eficiente ni me ha hecho firmar nada. Toda curiosa me he ido a la cocina, no me decidía a abrirlo, ves a saber que hay me he dicho, tíralo, no mires, ignora que ha venido; pero soy tan curiosa que sin pensarlo he cogido un enorme cuchillo de la cocina y he rasgado el precinto. En el interior había una pequeña nevera, de esas que te regala la Frigo para que no se enfrien las coca-colas cuando vas a la playa. He abierto la neverita, y estaba teñida de rojo, dentro había dos corazones. Me he dado cuenta que uno era el mio, el que creía en otro cuerpo, el que un día decidí dar para que lo transplantaran a alguien; el otro era un corazón que latía al unísono con el mio, paraba cuando el mio lo hacía, se aceleraba cuando el mio se aceleraba.........ahora sé que hay una persona ahí fuera que recibió mi corazón y que al descubrir de que estaba hecho ha decidido quedarse una parte y mandarme el suyo.
posted by yowl on 23:16